Debo admitir que la mayoría de las veces que asisto a un bar lo hago con el ánimo de pasarlo lo mejor posible, aunque haya tenido el día más negro de mi vida. No soy de los que se instalan en una barra para “agarrarse” la cabeza a dos manos, pidiendo a gritos un poco de comprensión y que mira al barman –o bartender, como se estila ahora- para que me proporcione algún consejo que permita suavizar la noche de mis desgracias. ¡No!, No soy de esos. Pienso que esa escena está más cerca de lo que yo definiría como la peor manera de ilustrar -ya sea en televisión o en cine-, que los hombres también pueden sufrir como magdalenas abandonadas. Para eso prefiero desahogarme en casa, frente a la pantalla de mi laptop, bebiendo una a una las gotas de mi angustiosa soledad hasta que el sol nuevamente aparezca y la fría ducha matinal me quite de encima todas las asperezas del corazón.
Creo, sin embargo, que la labor de un barman, aquel sujeto adiestrado en el arte de los buenos cocktailes, de las medidas exactas y que siempre luce armado con la rapidez de una pantera, es el mejor aliado que uno puede llegar a necesitar cuando más de alguien quiere entregarse a una gran noche. Entonces, teniendo en cuenta que este personaje es fundamental no sólo para mí, sino para muchos, decidimos que esta columna semanal estaría dedicada al IV Concurso de Coctelería que organizó Mitjans en el Hotel Gala. El evento, que se desarrolló hace algunos días, tuvo casi cuarenta participante de diferentes restaurantes, bares y pub de la zona.
Hubo tres premios: primer, segundo y tercer lugar. Los dos primeros representarán a la Quinta Región en el certamen que organiza Mitjans en Santiago y que reúne a los ganadores de cada región a comienzos de primavera.
El tercer lugar lo obtuvo Ashley Nordenflycht, del Hotel San Martín, con su trago titulado “After Evenning”, una preparación de amaretto y crema. Su segunda propuesta, “Frozen Stawberry Ruhm”, utilizaba frutillas frescas, leche condensada y ron dorado. El segundo lugar fue para Ernesto Opazo, del Café Florida, quien además de ganarse cien mil pesos, representará a la zona con su “Flor de Otoño”, una preparación de Gin, triple sec y jugo de piña. Además de su trago “Alemania 2006”, que utilizaba Cacao, crema de coco y whisky.
El primer lugar, en tanto, fue para el barman del Barlovento de Viña del Mar: Leonardo Zavala, quien además de los 200 mil pesos de premio y muchos aplausos, deleitó al jurado con su “Mojito revive”, con ron blanco, menta fresca, coca cola, limón de pica y suficiente bebida energética; en definitiva, un top que de inmediato entusiasmó a todos. Su segunda propuesta fue su “limón martín”, una discreta fusión de licor de whisky y ron limón.
Zavala, de 28 años y con cinco años de experiencia en el Barlovento de Viña, estudió en la Flyer Bartender School. “Me gusta este trabajo. Me encanta que la gente se ponga contenta con lo que hago, además uno siempre está conociendo a mucha gente”, me dijo antes de despedirse. “Perfecto”, pensé. Después de todo, qué desagradable para un bartender escuchar las lágrimas que él, entre cocteleras y hielos, sólo pretende aplacar de una vez.