De Copas

Seis panoramas para un delirante fin del mundo

Seguramente las víctimas del tsumami del Indigo, pensaron que en ese instante se terminaba este planeta para toda la humanidad. Lo mismo sintieron aquellos romanos de hace varios siglos que retuvieron como una última imagen a su adorado Vesubio en llamas. Así las cosas, concluimos por lógica que el mundo todos los días se acaba un poco, ya sea con la fulminante perdida de su ser querido, o bien ante la derrota del desamor, o simplemente a través de la copa derramada por casualidad sobre la alfombra.
Pero supongamos que de verdad se acabe el mundo... Totalmente.
Una vez leí un mail con un chiste al respecto y que aludía a los posibles títulos de diarios y revistas ante magno y desconcertante evento. Según recuerdo, LUN pondría: “Sotella perdona al Chino antes que se acabe el mundo”. Cosmopolitan, por su parte, colocaba la sentencial frase: “10 secretos para verte linda en el último día”. El Mercurio, en tanto, “Confirmado: Planeta Tierra deja de existir mañana ”. Y Dato Aviso: “Remato todo, por fin del mundo”. Cosas, en cambio, trataría de ir a la fuente misma: “El mundo habla en exclusiva: ´la humanidad me ha sido infiel”.
Es por eso que, sin ánimo de supersticiones, a continuación una pequeña agenda de datos por si se acaba el mundo y que Invite titularía más o menos así: “Seis panoramas para un final irresistible”. Estos son:
1.- COMER: Si se trata de quedarnos con nada más que un sabor en la boca, qué mejor que algo que sea absolutamente fusión. Es decir, que mezcle lo agridulce con la “saliácido”. Conclusión: comida hindú o tailandesa. Ofertas: el nuevo restaurante Samsara, cien por ciento tailandés, en el cerro Alegre. O bien, el delicioso Salam Bombay, de comida hindú, en la esquina Rancagua y Condell, en Santiago
2.- BEBER: Algo fuerte y poderoso de una sola vez: Mezcal. Sólo golpeaditos con limón de pica y sal, directo “a la vena”, como diría mi amigo Pancho. Y para no perderse ningún minuto estelar, unas bebidas energéticas bien frías, ojalá las nuevas Red Bull o XYC light, después de todo, hay que conservar la línea y la admitir la vanidad hasta el final.
3.- ESCUCHAR: Para los más samaritanos, sólo Gospel. Es entretenido y une a mucha gente en torno a un solo ritmo y a una gran fe.. Para el resto, industrial duro y frenético. Por supuesto, no permitir acordes góticos. ¿Para qué hacer más dramática la situación?
4.- BAILAR: Difícil decisión: es sólo cuestión de gustos. Yo me iría a La Salita, cerca del parque Forestal. Y en la Quinta Región, organizaría una “fiestaza” en La Ballenera de Quintay. De Dj. pondría a Adolfo, el del Pagano.
5.- FUMAR: Aparte de eso, unos “café créme” de tabaco rubio. Son ricos al paladar y agradables para quienes detestan el humo del cigarrillo: creerán que es incienso.
6.- CONVERSAR: De lo que uno quiera en los after hours de Dominica en Santiago, o los clandestinos de Valparaíso. (Descubrí uno muy simpático en Prat). Obviamente, un after hour no puede faltar en estos panoramas, ¿quién sabe si el fin del mundo llega más tarde de lo que uno cree?.